La caries sigue siendo la enfermedad bucodental más frecuente en la infancia, y su impacto va mucho más allá de una simple “picadura” en un diente de leche. Puede provocar dolor, afectar a la alimentación, alterar el descanso, generar absentismo escolar y condicionar la salud oral futura.
Por eso, hablar de prevención en odontopediatría es hablar del control del biofilm. Esa placa bacteriana que se forma a diario sobre dientes y encías es uno de los factores clave en el desarrollo de la caries, y su control desde edades tempranas marca una gran diferencia.
Por qué el control del biofilm debe empezar pronto
La prevención no debe comenzar cuando aparece la primera caries, sino mucho antes. Mantener un buen control del biofilm desde la infancia ayuda a proteger tanto la dentición temporal como la permanente y reduce el riesgo de patología dental en el futuro.
Además, la falta de control no solo se relaciona con la aparición de lesiones de caries. También puede asociarse a dolor dental, más dificultades en el día a día del niño y una mayor carga para la familia.
La caries en dientes de leche sí influye en la salud oral futura
Pensar que los dientes temporales “no importan” porque se van a caer es un error. La salud bucodental infantil tiene continuidad, y lo que ocurre en la dentición primaria puede influir en la permanente.
Caries en molares temporales y riesgo en molares permanentes
Cuando existen caries proximales en molares temporales, aumenta el riesgo de que aparezcan caries en la cara mesial de los primeros molares permanentes. Es decir, la situación de los dientes de leche puede anticipar problemas posteriores si no se actúa a tiempo.
La cantidad de placa en la infancia también deja huella
La acumulación de placa en edades tempranas no solo se relaciona con la caries del momento. También se ha asociado a una peor trayectoria de salud oral a largo plazo, incluida una mayor probabilidad de pérdida dentaria en etapas posteriores.
El cepillado diario sigue siendo la base de la prevención
El control mecánico del biofilm sigue siendo la medida principal para prevenir la caries. En casa, esto significa cepillado diario, constante y adaptado a la edad del niño.
El cepillado debe realizarse al menos dos veces al día, y durante la infancia necesita supervisión durante años. No basta con que el niño coja el cepillo: la higiene tiene que ser realmente eficaz.
Pasta fluorada según la edad del niño
La pasta dentífrica fluorada forma parte de la prevención desde los primeros años, ajustando tanto la cantidad como la concentración de flúor según la edad.
Entre los 6 meses y los 3 años, se recomienda una cantidad equivalente a un grano de arroz, con 1.000 ppm de flúor.
Entre los 3 y los 6 años, la cantidad pasa a ser similar a un guisante, también con 1.000 ppm de flúor.
A partir de los 6 años, la cantidad recomendada es aproximadamente del tamaño de un garbanzo, con 1.450 ppm de flúor.
Los colutorios fluorados tienen un papel, pero no en todos los niños
Los colutorios fluorados se han utilizado como medida preventiva tanto en programas escolares como en el entorno doméstico. Para que resulten eficaces, el enjuague debe mantenerse entre uno y dos minutos al día con una solución al 0,05% de flúor.
Ahora bien, no son una medida indicada para todos los niños. En menores de 6 años no se recomiendan por el riesgo de deglución y de ingerir demasiado flúor. Por eso, su uso debe valorarse según la edad y la situación de cada paciente.
La higiene complementaria también cuenta
Además del cepillado, hay zonas de la boca y superficies dentarias que pueden requerir medidas complementarias.
Higiene interdental
Las superficies interproximales concentran una parte importante del riesgo tanto de caries como de gingivitis. Por eso, en algunos niños puede ser necesario incorporar higiene interdental con seda dental, pequeños cepillos interdentales, irrigadores u otros dispositivos adaptados.
Higiene de la lengua
La lengua alberga una gran cantidad de microorganismos presentes en la boca. Su limpieza puede ayudar a reducir el índice de placa y a disminuir la carga bacteriana oral, por lo que también forma parte de una higiene bucodental completa.
La prevención debe adaptarse a cada niño
No todos los niños tienen las mismas necesidades. La edad, el riesgo de caries, la capacidad para cepillarse, la alimentación y el grado de colaboración hacen que la prevención tenga que personalizarse.
En algunos casos bastará con una rutina básica bien hecha; en otros habrá que reforzar el control del biofilm con medidas adicionales y revisiones más frecuentes.
Conclusión
Prevenir la caries infantil pasa por controlar el biofilm desde edades tempranas. Cepillado con pasta fluorada, supervisión adecuada, control de las zonas interdentales cuando haga falta y medidas adaptadas a cada niño forman la base de una buena salud oral.
En Clínica Villaviciosa Prosalud podemos ayudarte a valorar el riesgo de caries de tu hijo y a establecer una rutina de higiene bucodental adaptada a sus necesidades. boca sana durante la infancia.
En Clínica Villaviciosa Prosalud podemos ayudarte a valorar el riesgo de caries de tu hijo y a establecer una rutina de higiene adaptada a sus necesidades.
