Te levantas con la mandíbula cargada, la cabeza pesada o una extraña sensibilidad en los dientes, y no sabes por qué. Puede que la respuesta llegue de quien duerme a tu lado: «por la noche rechinas los dientes». Es más común de lo que parece, y la mayoría de quienes lo hacen ni siquiera lo saben.
Hablamos del bruxismo, un hábito involuntario que, mantenido en el tiempo, puede pasar factura a tus dientes, a tu mandíbula e incluso a tu descanso. En este artículo te contamos cómo identificarlo y, sobre todo, qué soluciones existen para frenarlo.
Qué es el bruxismo y por qué aparece
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria. Puede ocurrir durante el día, casi siempre en momentos de concentración o tensión, aunque lo más habitual es que aparezca por la noche, mientras dormimos, sin que seamos conscientes de ello.
Su principal desencadenante es el estrés y la ansiedad: la tensión acumulada durante el día se descarga, literalmente, en la mandíbula. También influyen otros factores, como una mala alineación dental, ciertos trastornos del sueño o hábitos como el exceso de cafeína. En la mayoría de los casos, varias causas se combinan a la vez.
Señales de que rechinas los dientes
Como suele ocurrir mientras duermes, el bruxismo se detecta sobre todo por sus huellas. Presta atención a estas señales:
- Dolor o rigidez en la mandíbula al despertar
- Dolor de cabeza tensional, sobre todo por las mañanas
- Sensibilidad dental al frío o al calor
- Desgaste, pequeñas fracturas o dientes aplanados
- Molestias en el oído o chasquidos al abrir la boca
- Tensión en el cuello y los hombros
A veces la pista llega de tu pareja, que escucha el rechinar nocturno. Otras veces es el dentista quien lo descubre en una revisión rutinaria al observar el desgaste característico en las piezas dentales, incluso antes de que notes ningún síntoma.
Qué ocurre si el bruxismo no se trata
Mantenido en el tiempo, el bruxismo va erosionando el esmalte y puede provocar fracturas, sensibilidad creciente e incluso la pérdida de piezas dentales. La musculatura de la mandíbula y la articulación temporomandibular también sufren, dando lugar a dolor crónico, chasquidos y dificultad para abrir la boca con normalidad.
A todo ello se suma un descanso de peor calidad, que alimenta el cansancio y el estrés… y cierra el círculo que agrava el problema. Por eso conviene actuar en cuanto aparecen las primeras señales.
Las soluciones que funcionan contra el bruxismo
La buena noticia es que el bruxismo se puede tratar, y con buenos resultados. La medida más habitual es la férula de descarga: un dispositivo hecho a medida por el dentista que se usa para dormir y protege los dientes del desgaste, a la vez que relaja la musculatura.
Ahora bien, la férula protege, pero no elimina la causa. Para ir al origen suele ser necesario trabajar la gestión del estrés con apoyo psicológico y técnicas de relajación, aliviar la tensión muscular y articular con fisioterapia especializada y, en algunos casos, corregir problemas de alineación dental. Pequeños cambios de hábitos, como reducir la cafeína o cuidar la higiene del sueño, también suman.
Si te has reconocido en estas señales, lo mejor es ponerle solución cuanto antes. En nuestra clínica contamos con odontología, fisioterapia y psicología bajo un mismo techo, así que podemos abordar tu bruxismo desde todos los frentes. Pide tu primera cita, es gratuita, y empieza a despertarte sin dolor.
